-es mentira,
te lo juro.-
miércoles
Cómo convencerte de actuar:
Ser medio, transporte. Máquina de vapor que lleva vida; que abraza, abarca, rodea, continúa. Carcasa de metal que dentro palpita. El elemento tramitable, viajante, poco maleable. Capaz de echar humo gris oscuro por la boca. Ideas atmosféricas. Contaminantes.
Mi boca. Escupirte un rato en la cara porque puedo, porque lo necesito. Posibilidad de un todo y un único:
un ser, unos seres, todos los seres.
Fusionados, congregados, acumulados.
En mi mente, entre la separación de mis dientes, en el ombligo. Energético y ególatra. Que quiere mostrarse, pues es su acto involuntario de sensatez. Un ritual. Como el de respirar antes de bucear.
Nadando en el líquido amniótico tras ser generado. Y de repente avanzar. Ser madre y amamantar tu mundo con radicales y dudas. Pasar de ser concepto a proyección. Con la cafeína que tanto tomas a la madrugada vía intravenosa. Exactamente los jueves a las 03:15 am, día en el que el niño lloriquea y debes alimentarlo con-tigo. Sed creadora de las musas creadoras que añoran los límites creadores, castigados por amarrar a los siesos. Olvidar tu entorno por experimentar otros. Saltar a la comba con la fina línea entre lo debido y lo moralmente inadecuado, para después comentarlo. Pues si no lo haces te debilitas, hieres y pierdes vitalidad. Terminando así por usar escuadra y cartabón incluso al amar. Contando cada paso y gesto que das; y por las noches, repeinando el cabello que de atusar y colocar se caerá. No volará, derrapará por tus pechos llenos de ideas y quedarán enredados con el polvo de la moqueta.
Para ti, dudoso. Lleno de oportunidades y con las manos besadas. Con la suerte de la sensibilidad y miedo para esquivar el paseo empedrado. Los lugares fáciles y luminosos no son necesarios, son los prácticos y más transitados. Al ir por la avenida llena de faroles serás consciente de que todos fueron por ese camino. Decidir cruzar por donde los que asustados y acongojados tentaron las esquinas y prostíbulos de luces de neón, es un acto humano y bravo. Palpar y fumar las chispas de las pesadillas de las medianoches, que sudado, decides investigar. Hacer el ahora, y no esperar lo posterior por si falta. Escribir como huella de la memoria y curiosidad primitiva. El requisito artístico, antiestético, paranormal y reconciliador. La marca de un ser, unos seres, todos los seres. Porque puedes, porque lo necesitas.
Hay más y nunca habrá menos.
domingo
Soy humo del cigarro que fumo por melancolía. Para celebrar esa herida que lanzas sobre mi tenso lienzo -cada vez más manchado por rabias externas, cada vez menos puro de experiencias nuevas-. El humo de las despedidas de estaciones en las que me prometo ser una nueva yo. Alguien tan ligera y etérea como para confiar en el rumbo de los vientos que ofrecen los nudillos de las manos ajenas. Esos que están tan llenos de energía, de amor y calidez para mi pálido hombro que me dejo llevar.
Y me dejo guiar, mucho. Vamos de calle en calle, de noche. Cuando la gente no mira, y solo susurran las luces de neón de los 24 horas lo que me espera. Por las avenidas con mares ennegrecidos porque "ya me lo habían advertido". Por los portales de ojos cerrados.
Y me dejo guiar, mucho. Vamos de calle en calle, de noche. Cuando la gente no mira, y solo susurran las luces de neón de los 24 horas lo que me espera. Por las avenidas con mares ennegrecidos porque "ya me lo habían advertido". Por los portales de ojos cerrados.
Tiramos de todos los males, apagamos las luces, echamos freno a las injusticias del mundo y cerramos los pestillos. Nos encuevamos y enclaustramos en nosotros, jurándonos fidelidad.
Palpamos, tocamos, siempre herimos.
Abrimos la puerta, y damos a rebobinar.
Volvemos. Soy humo del cigarro que fumo por tristeza. Para celebrar tus días junto a mí. Por la que abrió los balcones y cegó mis futuros días. Te lo dedico, hija de puta. El humo de las borracheras en las que me prometo ser una nueva yo. Más dura, más crítica. Alguien tan pesada y fuerte como para encarar todas las pesadillas de los martes. Esas que están tan llenas de ascensores que hacen que vomite. Pulso con mis dedos el botón adecuado y subo. Y bajo. Y giro para golpear las paredes que ven gotear la salsa que nunca le puse a los spaguetti. Aquella comida que no hice, aquel acertijo que ni pensé.
Tirábamos de todos los males y ahora no sé hacerlo sola, nunca se me enseñó a. Vas y vienes contorneando las caderas y yo anémica te espero llegar. Porque soy humo del cigarro que fumo. La lengua áspera y menos rosa de lo habitual. El sabor a cenizo. El fuego frente a lo ardido. La que se quema y requema. La chica que busca su hogar en los pechos de otros, la que se autoinmola. Soy el nudito de remiendos, cosidos uno a uno y hechos a base de pequeños actos de sensatez ignorados por otros.
El desorden hecho arte, el arte hecho sueño cíclico.
martes
Sigo esperando un milagro.
Le pido a quien sea que me de
la capacidad de
la capacidad de
encarnarme en cada mujer que te guste,
cualquiera que te sea apetecible.
Sentir cómo fijas
a cada instante
tu mirada.
Nada discreta,
muy inquietante.
muy inquietante.
Que te acerques hacia mí por terceros,
percibir a kilómetros tu cobardía hasta para hablar.
Ver apatía, melancolía, el cabreo interno.
Los gestos que repites,
lo mal que follas, cabrón.
Voy y vengo de los sitios,
lo mal que follas, cabrón.
Voy y vengo de los sitios,
no huelo tu colonia
y duele más de lo que crees.
Aunque la idea de que alguien tenga
la misma me pone cachonda.
Te rastreo por las avenidas y rascacielos
hace ya mucho tiempo decidiste trepar.
Te desvaneces en lugares verticales.
Ya no soplas mis oídos ni
me llevas con las brisas.
me llevas con las brisas.
Pero yo me he anclado por aquí,
me amarré a una farola
y las noches me ciegan.
Se han vuelto tristes
momentos de memoria.
De atarse las manos al respaldo de
una silla, tu silla.
una silla, tu silla.
Dejar que me golpeen los Cien Enfados.
De pensarte, obligarme a
no pasar por tu hogar.
no pasar por tu hogar.
Enrabiar del odio que te tengo.
Erabiar del amor que te siento.
Guardar mis manos en los bolsillos para no
darte todos los poemas que te he escrito.
darte todos los poemas que te he escrito.
-Seguro que no te tomas bien-
Camino en círculos con tal de reprimir
tu faceta de musa sobre mí.
tu faceta de musa sobre mí.
Me inspiras,
Rechazo,
y parece que te olvidaste de mí como
Rechazo,
y parece que te olvidaste de mí como
del que intenta evitar ver a un ex.
Se te ve atado a otra persona.
Consigo verla
cada vez más,
no se hace tan borrosa como querría.
cada vez más,
no se hace tan borrosa como querría.
Cómo te querría.
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