lunes
Me da asco la primavera que está creciendo en mí.
Sin previo aviso, como una novedad anatómica.
Siento, noto cómo poco a poco
las raíces van trepando por mis entrañas
-antes llenas de pasividad amorosa,
pseudointriga romántica,
de todas las expresiones que queráis poner-, y
llenan de guirnaldas mis noches en balcones.
Hay alguien.
Más bien algo.
Un carácter, un arqueo de cejas
la incredulidad en persona.
Chasquido, golpe en la nuca
las palabras hijo de puta.
El sentimiento propio de desisterés.
Hacia mí.
Y ojalá hacia ti.
Haces que mi habitación se llene de espíritus.
Me abrazan, abarcan mi desvelo.
Comprenden mis injurias,
tocan mi rodilla y acarician el hombro.
Entes que cuentan historias sobre codicia, temor, dolor.
Hablan del verdadero futuro que depara.
Un día desapareciste sin previo aviso y yo
te volví a dirigir mirada.
Para nada,
para absolutamente nada.
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